04/01/12

Sin planes a futuro


Cuando creía haber dejado atrás todo recuerdo suyo, baje la guardia y en un descuido volví a saber de ella.
Me encontré con una de sus amigas. Ella me reconoció y me saludo. Su rostro era vago en mis recuerdos, pues solía perderme en la belleza de su amiga.
Me pregunto sobre mi vida, y me contó sobre la suya. Y no pude evitarlo.

Le pregunte sobre esa mujer. Si sabía que hacia o donde estaba.
Y recibí las respuestas que quizás nunca quise. Con el nuevo conocimiento, mi mente divago en posibilidades.
Supe donde trabajaba. Me armé de valor y decidí ir a verla.
Mas fácil decirlo que hacerlo. Me senté en una banca, observando la entrada del lugar donde trabajaba. En algún momento debía salir. Pasaron las horas, y yo esperé. En mi mente ensaye las frases, los gestos y los movimientos. Imagine su sonrisa, su mirada y su reacción. Mientras el sol descendía y el ánimo se desvanecía.

Apareció. El tiempo no había cambiado su belleza. El brillo te sus ojos era el mismo, la belleza de su sonrisa aceleró mi corazón, como solía hacerlo. Su imagen volvía a quemarse a fuego en mi memoria.
Fue cuando pensé en aquello que no quería imaginar. Y como una pesadilla que aparece al ser mencionada, todo plan se destruye por aquel factor no considerado.
Él se acerco y la tomo de la mano. Ella lo abrazó y lo besó. Yo observé. Hablando entre risas ellos se alejaron.

Y de las cien formas que imagine como resultado, la forma ciento uno fue la vencedora.

Largo rato me quedé sentado, sin pensar en nada. Y te lo aseguro, no derrame una lágrima por eso. “Knowing you can't lose what you haven't got”... Me reí.
Me reí de mi ingenuidad, de mi imaginación y de mi cobardía. Y aprendí.

No necesito cien planes futuros, cuando una acción ahora puede cambiar todo.
Te he mirado a los ojos y te lo he dicho.

“Creo que me gustas”.

Dejo todo en tus manos. Di lo que quieras, que todo plan futuro será solo tu responsabilidad.

De frases y recuerdos


Mis brazos te rodearon por la cintura mientras apoyaba mi oído sobre tu pecho. Pude sentir como tu corazón reaccionaba a mi cercanía. Levante el rostro y te mire. Tus ojos brillaban con luces que nunca olvidaré. Te enrojeciste.
“Tu corazón late muy fuerte”, te dije.
“Es por tu culpa”, respondiste.
Y cuando te recuerdo, es esa frase lo primero que viene a mi memoria.
Prologo y epilogo de una historia no escrita

Toda la noche te observé como dormías. Lentamente despertaste, y sin decir una palabra me miraste fijamente, con una sonrisa en el rostro.
“¿Quieres algo?” te pregunte.
“Si, quiero estar contigo” me respondiste.
A veces me pregunto si aun recuerdas aquel instante, así como yo lo hago. ¿Soñabas aun cuando me dijiste eso?

Y cuando trato de recordarte, una sola frase viene a mi mente.
“Hubiese preferido no haberte conocido”, me dijiste.
Esa frase me destruye. Ni tu arrepentimiento, ni los intentos de cambiar su significado hacen diferencia alguna. Cuando trato de recordar alguna frase que defina nuestra historia, mi mente se bloquea con ese recuerdo. Y esa frase se transforma en un epitafio.

No recuerdo más que frases de nuestra historia. Frases incompletas y conversaciones nunca concretadas. Palabras de odio y cariño, sentimientos sin nombre, en un tiempo que se nos escapó de la manos.
Comienzo a creer que todo no fue mas que un sueño, guardado ahora en algún lugar.
Y si me recordaras con odio o con cariño, nunca lo sabré.

Aquella tarde sigue fresca en mi memoria. A la luz de un sol que se ocultaba, tus lágrimas dejaban destellos en el viento, que soplaba con fuerza, intentando separarnos.
“¿Que quieres que haga?” te pregunté. Y lo dijiste por primera vez.
“Quédate conmigo”.
Y la respuesta no fue expresada en palabras.
El viento soplo más fuerte, y el sol se oculto. Pero ya nada importaba.

“Eres una persona que merece ser feliz”

De mujeres que escriben fragmentos de historias en las hojas de mi vida y de hojas perdidas que no quieren ser encontradas.

No soy más que un libro cuyas páginas se pierden en el viento.

20/11/11

Sencillez


Aunque fue hace tiempo, aun lo recuerdo.

Tenia 5 años. La tia del Kinder comenzó con esas cosas que nadie sabe por que conversan.
Nos preguntó uno a uno que habíamos almorzado ese día. Casi todos daban las mismas respuestas.
Pollo, carne, puré  fideos, arroz. Algunos alardeaban de pizza, lazaña, asados y cosas así.
Pero esa niña...
Venia de una familia sencilla. Con voz firme dijo "Papas con sal".

La simple verdad de la respuesta de esa niña a permanecido en mi mente por estos 20 años.
Tan sincera, tan triste, tan hermosa.
Nadie se atrevió a reír.


De notas y escombros


Nos juntamos en el mismo lugar en el que nos vimos por primera vez. Pero el ambiente era diferente, así como los sentimientos.
Quería negarlo, pero la sensación de desenlace era fuerte.
Y como un hombre que enfrenta un pelotón de fusilamiento, me presente ante tu llamada.
Ahí estabas, hermosa y decidida. Con esa claridad de la que me enamore hace mucho. Aun cuando nunca quise hacerlo.

Hablaste y te observe en silencio. Dijiste algo sobre tu futuro y el mío. Sobre los sentimientos, el tiempo y tus deseos. Y entre sollozos tus ojos dejaban caer unas lágrimas.

Y de todo lo dicho, recuerdo menos de la mitad. Pues mientras hablabas yo veía como la ciudad se destruía. El cielo se oscurecía, los edificios caían y las luces se apagaban. Todo se inundaba, y el agua arrastraba todo.

Quizás tan solo eran lágrimas en mis ojos.

No me dejaste decir nada. Parta ti todo había terminado. Por extensión, para mi también. Y antes de tu adiós final, me tomaste de la mano y pusiste en ella un trozo de papel.

Desapareciste repentinamente, del mismo modo en el que habías aparecido en mi vida.

Entre los escombros de un mundo en ruinas, buscaba el camino hacia un lugar que alguna vez fue nuestro. En ese momento yo era el único hombre sobre la tierra. Y llevaba ese trozo de papel en mi mano.

Cuando comprendí que aquel lugar a donde pensaba ir ya no existía, me senté a observar el cielo. Y recordé tu nota. La miré.

“Te amaré por siempre”

Desde ese día te odio. Por amarme, por amarte, por amarnos.

Te odio y te amaré por siempre.

De voces y lluvia.


Cuanto tiempo estuve de pie frente a tu puerta, ya no puedo recordar. Recuerdo ver el sol descendiendo hasta desaparecer en el horizonte, dejando que la oscuridad borrara mi sombra.
Se encendieron las luces de la calle y mi silueta se dibujó en la entrada de tu casa. Pero nunca apareciste. Aparecieron las estrellas, la luna, pero no tú.
El viento comenzó a soplar y unas nubes cubrieron las estrellas. Y todo se puso en ánimo de lluvia.
Y la lluvia cae cuando lo promete.
Me encontraba de pie frente a tu casa, esperando a que me abrieras la puerta. Cuanto tiempo estuve allí, ya no lo recuerdo. Sabias que yo esperaba afuera. Muchas veces creí ver tu imagen observándome por tu ventana. Tan solo debías recibirme.
La lluvia comenzó a caer, y mis lágrimas se perdían entre las gotas.
Cuanto tiempo pasé bajo la lluvia, ya no logro recordar.
Una silueta me observaba a la distancia. Desde hace cuanto estaba allí, no podría decirlo. Lentamente se acercó a mí y con una sonrisa en su rostro me ofreció un paraguas. No se lo acepté, pero ella tampoco volvió a usarlo. Ella dio el primer pasó y comencé a seguirla. Y nos alejamos caminando en silencio bajo la lluvia.

Fue cuando quisiste aparecer. Cuando recordaste que esperaba.

Creí escuchar tu voz diciendo mi nombre. Pero la lluvia caía cada vez más fuerte, y el viento era cada vez mas intenso. No quise mirar atrás.

De pie fuera de tu casa, deja que la lluvia se lleve tus lágrimas.

25/09/11

De la (I)rrealidad


De canciones para sordos y textos para ciegos, el mundo está lleno. Confesiones que no quieren ser oídas y caminos que no serán recorridos. Palabras perdidas en el viento, gritadas durante horas en un lugar donde el tiempo no existe.
Y la realidad es un sin sentido. Vueltas extrañas, líneas paralelas que se cruzan en puntos infinitos, dibujan imágenes que nadie comprende.
Quien descubre esta verdad esta condenado. Tratamos de volver a ser los mismos, pero una verdad una vez descubierta no puede ser ignorada.
Pues tal es el destino de quien intenta huir del mundo. En canciones, pinturas o textos, no encontramos más verdad que aquella que en la obra dejamos.
Pues solo somos fragmentos de historias contadas por otros.
Y somos más reales en los mundos que imaginamos. 
Inventa, crea, imagina. Que siempre existirá un sordo que escuchará tu canción. Siempre habrá un ciego leyendo tu texto. Siempre estaré para recordarte que solo eres parte de mi imaginación.

Un abrazo


Abrázame y no me sueltes, que cuando no te tengo en mis brazos el ruido en mi cabeza aumenta.
Dime que todo estará bien y que no oiremos las voces de las historias que no fueron contadas.
Abrázame y dime que lo que importa es el ahora. Que el pasado está atrás, no puede ser cambiado. Que el futuro no existe, que no nos importa aquello que aun no es.
Deja que el mundo se mueva a su voluntad, que nosotros podemos separarnos de él, y encerrarnos en nuestro propio mundo.
Abrázame, que cuando te tengo en mis brazos no me importa lo que queda afuera.
Abrázame una vez y no vuelvas a hacerlo, que desearía no conocer el calor de tus brazos.
Que una vez me abrazaste y tu cuerpo se marcó con fuego.
Y por miedo a no querer soltarte, no me atreví a abrazarte.

Esperanza perdida


Mientras me alejaba una idea cruzó mi cabeza. Miré sobre mi hombro y la esperanza de verte  aparecer en una esquina brotó como un caudal.
Y la realidad se encargó de detener su flujo.
Pues no apareciste. Nunca lo hiciste y nunca lo harás.
Cuantas veces miré atrás esperando ver tu figura. Cuantas veces levante la cabeza al creer escucharte diciendo mi nombre. Cuantas veces mis pasos me llevaron por caminos innecesarios, solo por la esperanza de cruzarme en tu camino. Y en los gentíos te buscaba, aun sabiendo que no había motivo para encontrarte allí. A veces me pareció verte…
Pero nunca eras tú. Nunca fuiste y nunca lo serás.
La esperanza es lo último que se pierde, para la agonía de quienes buscan y no encuentran.
He tratado de caminar sin mirar atrás. He querido dejar de buscarte. Tener la convicción de que nunca aparecerás, y que puedo caminar sin esperar a encontrarte.
La esperanza es lo último que se pierde…
Aun siendo lo primero que quiero perder.

16/09/11

De cartas y fragmentos

En un camino llano, silencioso y descolorido, un papel blanco llama mi atención. Arrugada por la fuerza de un puño, una hoja escrita, de líneas que tratan de expresar lo que de otro modo la voz no puede.

“Me enteré que al fin te decidiste y diste el siguiente paso.
Espero que él sea capaz de hacerte feliz.
Solo quería que supieras…
                                      Aun te quiero.”

He tratado de imaginar al autor de aquel texto, cerrando su mano sobre una carta que nunca fue capaz de entregar. Odiando su cobardía, culpando al destino. Con lágrimas en sus ojos, observaba a la distancia a quien alguna vez fue el motivo de su alegría. Da media vuelta y mientras una mano seca las lagrimas, la otra deja caer un texto que para nadie mas tendrá sentido.

He imaginado a quien recibió la carta. Mezcla de alegría y tristeza, por una noticia que recibe demasiado tarde. En silencio aprieta su mano sobre la noticia que quizás desearía nunca haber recibido. Lo mira a los ojos mientras una lagrima lucha por no caer. Una media vuelta y otra historia que termina.

Imaginé al autor de esa carta. Un escritor de historias que nunca ocurrieron, con personajes que no existen ni existirán. Un fragmento de una nueva historia, un romance que quiso crear. Una historia que comenzaba con una carta encontrada en el suelo. Pero algunas historias no deben ser contadas y algunos textos no deben ser escritos. Tomó la hoja y la arrugó.

Y un fragmento de texto alimenta la imaginación de aquellos que huyen de lo cotidiano. Somos fragmentos de textos, hasta que alguien nos encuentra.

Luego somos historias…

Un texto diferente

Por una vez en un largo tiempo haré algo que no hacia; escribir algo que no esté relacionado contigo.
Llenaré una hoja con ideas vagas, pensamientos difusos y sueños perdidos. Y no escribiré por ti.

No te mencionaré ni imaginaré tu sonrisa mientras la línea de letras avanza hacia el final. Pues este texto no se trata de ti.

No se trata de tu belleza, ni de tus ojos, ni de tu voz. No se trata de lo que sentí, siento o sentiré. No gastaré un solo párrafo en inventar tu futuro o el mío, ni me esforzaré por olvidar lo que no quiero olvidar. No habrá explicaciones, ni excusas, ni perdones.

Por que este es un texto que no habla de ti. Es un texto que no es para ti.
Y por primera vez en mucho tiempo me liberaré de tu imagen. Dejaré que las palabras fluyan libremente, ensuciando una hoja perfectamente blanca. Destruiré la belleza de un espacio vacío, que de otro modo pudo ser llenado de cosas hermosas. Trataré de escribir un texto que te mencione.

No escucharé el consejo de los sentimientos ni la lógica del corazón. Seré un ciego y no veré que fue lo que escribí. Y termino llegando a la última línea, y he cometido el mismo error. No puedo no escribir lo que he escrito.

Eso eres para mi; un texto que nunca escribiré.

Solo un sueño

La otra noche tuve un sueño. Uno de esos extraños, sin sentido. Y tu aparecías en él.
En mi sueño te acercaste a mí y me hablaste. Eso ya era extraño, pero el sueño iba más allá. Con palabras que no puedo recordar dijiste que me querías. Y al escucharte decirlo, supe que todo era un sueño.

Guarde silencio esperando aquel momento que nos arrebata del mundo onirico. Despertar e ignorar.
Al día siguiente todo era normal, como debía ser.

Pero algo en ti había cambiado. Me buscabas y forzabas encuentros. Me mirabas como buscando una respuesta. Me preguntabas si tenía algo que decirte, algo que agregar y nunca supe como contestar.
Y con el tiempo olvidamos.

A veces me gusta pensar que quizás aquella vez tú soñaste lo mismo que yo. Que por esa maquinaria misteriosa del universo, por una cosa de probabilidades, tú y yo habíamos soñado lo mismo. Era un pensamiento hermoso, una idea perfecta.
Pero como recitó Segismundo: “La vida es un sueño y los sueños sueños son”

Aun así, siento miedo de despertar.

04/09/11

De encuentros y secretos

Aun faltaban minutos para la hora acordada y ya me arrepentía. Una reunión secreta entre tú y yo. Una conversación que nos debíamos y un tiempo que ya paso.

Comenzó con una declaración de mi parte. Un movimiento torpe, palabras que quizás nunca debí decir. Pero cuando el corazón toma el control de las palabras el caudal de emociones encuentra una forma de ser expresadas y nada puede detenerlas.
Ahí estaba, esperando a que aparecieras. Deseando que no llegaras, solo para no tener que enfrentarme a tus ojos. Y la espera se hace eterna cuando no sabemos si queremos enfrentarnos a aquello que esperamos.
Pasaba el tiempo y mi calma desaparecía. Quizá no querías verme, o no tenias el valor de decirme lo que ibas a decir.
Y el tiempo pasaba.

Pero apareciste. Te veías hermosa, como siempre.

Intente parecer calmado, pero el corazón es capaz de delatarnos. Y como un niño que recibe un regalo sonreí como un idiota. Aun no decías nada, pero eso no me importaba. Estabas ahí, y eso era perfecto.

Y fue la espera mas larga para la respuesta mas corta.

Porque decir “no” no toma mucho tiempo. Aun cuando intentamos adornarlo, hacerlo sonar más amable. Pues la negación siempre trae un sentimiento de daño. Y transforma todo…

Intente parecer impasible, y espero haberlo logrado. A veces me asombra mi capacidad de mentirme. Pues mientras sentía que tu imagen era un castigo, luchaba por sonreír a tu sonrisa.
Pero el mundo continuo, aun cuando ya no somos los mismos. Tu imagen no cambió, aun cuando no te miraba con los mismos ojos. Seguías siendo quien eres, y quien elegiste ser. Y nada se dijo después de eso…

Que de las juntas en secreto incluso nosotros preferimos fingir que no existen.

Juego de dos

Ya no lo entiendo. Simplemente no lo entiendo.
Al principio lo aceptaba y fingía tomarlo con la misma indiferencia que tú mostrabas. Pero se me hace cada vez más difícil. ¿Por qué sigues buscándome?
Una llamada o un mensaje y estamos en el mismo juego. Una noche, y la mañana siguiente es una nueva despedida sin palabras. Me dices que debes irte, que no puedes quedarte. Y me pregunto si eso es cierto.

“No te equivoques, no lo interpretes de otra forma”.

Y si te pregunto de qué modo debo tomarlo, te alteras. Tienes una capacidad especial para hacer parecer que todo es culpa mía. Y quizás lo es. No te pido que me aceptes de nuevo, ni que me des una oportunidad más. No intento que cambies de parecer.
Solo quiero que me digas un por que. Fuiste tu quien se fue.

“Entonces no vengas cuando te llamo”.

Que debo entender de tu actuar, no lo sé. Pero esto es un juego de a dos, en el que quien gana también pierde.
Podrías dejar de llamarme cuando no tengas con quien pasar la noche. Podrías dejar de buscarme cuando tú ultimo novio de deje. Podrías dejar de mandarme un mensaje con una hora y una dirección.

O quizás yo podría dejar de aceptar todos tus caprichos. Pero no lo hago.
Prefiero seguir en el juego. De perder ya no tengo miedo. Y la posibilidad de ganar siempre esta presente.
Este es un juego de a dos y estoy perdiendo. Pues aun te quiero.

Y eso no significa que tú estés ganando.

El sabor de tus labios

Y fueron tantas las cosas que escribí para ti, que cuando quise escuchar tu voz diciendo mi nombre solo escuche el ruido de mis dedos sobre el teclado.
Me arrepentí de ser un cobarde y de solo saber expresarme por medio de textos.
Pero no podemos negar quienes somos, ni escapar del destino que nos creamos.
Aun cuando no creo en el destino.
Me niego a creer que todo lo que sucede estaba armado así.
Pero la idea hace todo más fácil.

Quizás es nuestro destino que nuestros caminos nunca se junten. Es nuestro destino vivir vidas diferentes y mirarnos a la distancia. Es culpa del destino nunca habernos juntado ni haber tenido el valor que necesitamos. Es más fácil pensar que fue el destino.

Y nuestra historia no cabe en este mundo. O eso queremos creer.
Al menos no cabe en esta época.

Otros te amaran. Otros te besarán y otros disfrutaran tu sonrisa.
Y te buscare donde no estas, mientras quien te encuentra es alguien mas.
El sabor de tus besos no lo conoceré, ni el aroma de tu pelo.
Tampoco el calor de tu cuerpo ni tu voz diciendo “te quiero”.

No creo en el destino y me niego a aceptarlo. No será hoy, ni mañana.

Pero llegara el día en el que conozca el sabor de tus labios…

27/08/11

En el mundo de los peñascos y las piedras

En el mundo de los peñascos y las piedras sobran las piedras y los tontos las tiran desde los peñascos.

En el mundo de los peñascos y las piedras Manuel Vargas mira desde el borde de un peñasco hacia abajo y la primera piedra que azarosamente advierte la tira desde la altura, segundos después la piedra revienta en su cabeza por efecto de la gravedad. En un momento Melisa Villanueva tomó la piedra contigua a la que había sido reventada y la soltó en caída libre desde el mismo borde del peñasco que en el fondo escondía un balancín caprichoso que la recibe, amortigua y desde el extremo opuesto la devuelve simpáticamente con objeto de romper la nariz de la pobre niña morena de cabello negro.

El mecanismo se repite con toda la población del mundo de los peñascos y las piedras. Para entonces la población magullada pide una explicación aunque no por esto se cansa de enviar piedras al precipicio y sentir el golpe cuando el destino se hace notar.

En el mundo de los peñascos y las piedras sobran las piedras, los tontos las tiran desde los peñascos y mueren por heridas reiteradas en sus caras durante la eternidad. En el mundo de los peñascos y las piedras las personas nacen dispuestas a soltar piedras para morir porque no conocen prácticas distintas ni quieren conocerlas ya que por lo menos ellos siempre saben ¿de qué? morirán.


Fco Cossio

PD: Este es un cuento que escribio Cossio hace mucho tiempo. No sé cuantos lo conocen, ni si me daria permiso de publicarlo. Lo puso como comentario en una de mis entradas. Sin pedirle permiso lo publico ahora para que otros puedan leerlo.

02/08/11

Logica del Corazon

No existe una lógica del comportamiento humano. Esa es una de las pocas cosas que he logrado sacar en claro. Y por más que busque el sentido del actuar de algunos nunca lo encontraré. A veces por que no existe, otras por ser muy complejo.

Y así es como no veo la lógica de tu actuar. No comprendo tu forma de tomar decisiones, ni de elegir tus caminos. No entiendo quien eres ni lo que buscas, ni menos que hago yo metido en todo. Y mas de una vez te he preguntado el por que yo. Y tu respuesta ha distado de ser lógica. No quieres mi compañía si el motivo no te gusta, y a la vez no quieres que desaparezca si el motivo me parece a mi suficiente.
Y me transformo en el parche de una herida de la que no soy responsable. Una herida que te hiciste al caer. Un error que aun te duele.

“La vida se trata de avanzar. Y al hacerlo nos equivocamos, inevitablemente. Pero de cada error que cometemos aprendemos algo. Y ese aprendizaje le da valor al error. Y con el pasar del tiempo nos transformamos en un conjunto de experiencias, lecciones y avances. A eso le llamamos vida. No somos mas que una colección de errores.”

Todo error parece evidente y evitable luego que el daño está hecho. Pero la mañana del día siguiente ya es muy tarde para hacer algo. De los actos sin sentido nada puedo decir. Fuiste tu quien escogió el lugar, los motivos y las circunstancias. No culpes a tus sentimientos, ni a tus experiencias, pues son la esencia de tu persona. No culpes al tiempo ni a quienes no están. De tus acciones solo tú eres responsable.

“Nunca dejes que los sentimientos del corazón nublen tus pensamientos; que el corazón no sabe de arrepentimiento ni culpa”.

Y me es imposible no sentir un enojo y una pena profunda frente a aquello que no debiese importarme. Lo que no es mi problema ni mi error. Pero perdóname, soy un obsesionado con la lógica de cada acto. Y me daría igual si no fueras alguien para mí. Pero somos nuestros errores, y tú eres parte de mi vida. Me apropio de ti, tu vida y tus equivocaciones.

¿Por que no pude ser yo otro error más? Pude haber sido tu siguiente caída. Una nueva mañana te atormentaría con un nuevo dolor, pero en una misma herida. No seria parte de la solución, y por una maldita vez solo seria parte del problema. Pero soy un idiota que vio el valor de tu persona. Y no te hice mas daño. No merecías eso. Me pediste que me quedara, y lo hice…

Mi camino iba en una dirección completamente diferente. Pretendía cometer errores. Equivocarme y actuar sin lógica. Actuar sin sentido. Ser el problema, y dejar que el siguiente arreglara mis errores. Me hiciste detenerme y cambiar mis decisiones.
Quien pude haber sido, nunca lo sabré. Lo que buscaba nunca lo encontré.

Pero encontré lo que no buscaba. Te hiciste un espacio y lo llenaste. Un espacio que no podré llenar en tu ausencia, pues no existía antes de tu llegada. Trate de convencerte de que yo era pasajero, y que algún día desaparecería. Pero olvide convencerme a mi mismo de eso.

Tu presencia llena aquel espacio de mi vida que nunca estuvo vacío. Tu sonrisa alegra una tristeza inexistente. Y tu felicidad se transforma en la mía, cuando termino necesitando aquello que nunca busque.

Después de todo, los corazones no saben nada de lógica…

23/07/11

Del valor de tus besos

Porque del ocio surgen las preguntas mas extrañas. Y por no saberlo me arriesgo a preguntarte; ¿Cuánto valen tus besos?

He de suponer que no poseen un valor en dinero. No por ser invaluables, si no por ser poco practico. Imagina cuantos podrían pagar por ese privilegio quitando así todo su valor.

No, tus labios deben poseer un valor mas elevado. ¿Será tiempo? Quizás los cambias por un poco de compañía, por un abrazo, por un momento de felicidad. Es una especie de intercambio en la que ambas partes ganan.

¿Pagó él el valor correcto? Es evidente que pagó por adelantado, pues ahora lo besas como si fueran gratis. Al menos gratis para él. ¿Te preguntaste alguna vez si el pago fue suficiente?

¿Cuánto valen tus besos?

El día que lo sepas avísame. Quizás esté dispuesto a pagar su precio.
Y el día en que tus besos sean gratis... ese día no me avises.
Que aquello que se obtiene fácil nunca tiene un gran valor.

Conocimiento

El conocimiento es poder, y el poder trae responsabilidad.
Y recordamos aquellos días de infancia, cuando no conocíamos de responsabilidades. Y éramos felices.
Por lo tanto, el conocimiento es tristeza; la ignorancia es felicidad.

¿Cuantas veces el no saber algo nos ha hecho daño? Es en realidad el adquirir un saber lo que nos lastima, no su ausencia. Pero creemos que la culpa era de la ignorancia, que el sufrimiento fue causado por la falta de conocimiento.

Nos gusta sufrir. Y son aquellos conocimientos que provocan dolor los que más nos interesa tener. Y una parte de la información nunca es suficiente. Un fragmento de información es aun más doloroso, pues nos obliga a imaginar los detalles. Aquellos fragmentos menores de información, que no valen la pena y que quedan a merced de nuestra imaginación. No queremos saber más. Pero queremos saberlo todo; cada detalle, por doloroso e insignificante que sea.

Una vez que conocemos todo, deseamos no saber nada.

No quiero saber en quien piensas ahora. Ni en que brazos buscas compañía. No me interesa saber con quien duermes esta noche, ni a quien miraras a los ojos en la mañana. No necesito saber cuanto lo quieres ni cuanto te quieren. Tampoco si piensas en mi. Ni nombres, ni lugares, ni fechas.

Y aun así me gustaría saber…

Pues para los que sabemos que la verdad duele, la felicidad de la ignorancia es completamente vacía.

15/06/11

Destructores de mundos

Existen en este mundo dos tipos de personas: Los creadores y los destructores. Y todo funciona en un equilibrio de ambas fuerzas.

Los creadores son aquellos que buscan armar su realidad en base a pequeños fragmentos de experiencia. Son aquellos que buscan lo hermoso de la vida y lo cultivan, que disfrutan con el inicio de todo proceso y que ven en la destrucción una nueva oportunidad de comenzar. Son los que siempre dan el primer paso, los que se atreven y los que sonríen.

Y he terminado por comprender que no soy uno de ellos.

Soy uno de los destructores. No armo mi realidad y me limito tan solo a completarla en base a lo que los constructores dejan. No busco nada en la vida, y cuando encuentro algo me apresuro a destruirlo. El inicio de algo no es tan importante como su desenlace. Es el final lo que no podemos saber y es allí donde mi atención se desvía. Y el proceso de destrucción es mi oportunidad de actuar. Es allí de donde obtengo lo que llamo experiencia. Nunca doy el primer paso y en vez de atreverme me niego. Y sonreír… sonreír es solo un paso previo a la destrucción.

Soy un destructor, un ser falto de capacidad para generar lazos. Espero con paciencia a que los creadores hagan su trabajo para arrojarme en su contra cuando les falta poco por terminarlo.

Por que si existe algo que aterroriza a los destructores es ver el final de la obra de uno de los creadores. Con cada trabajo que un creador termina, un destructor menos queda en el mundo.

Por ahora he sobrevivido. Soy el rey de un castillo en ruinas, abandonado en la oscuridad en un mundo frío y desolado, con múltiples salas sin terminar y grandes agujeros en el techo.

No construyas para mí, pues ya no necesito más habitaciones.

Multiversos

Me gusta pensar que existen diversos universos. Que nuestra realidad no es la única y que vivimos en uno de tantos multiversos. Y son tantos, que por probabilidad más de uno de esos debe ser igual al nuestro, pero con pequeñas diferencias.

Y en uno de esos universos nuestra historia es diferente. En uno de esas realidades alternas puedo escuchar tu voz y mirarte a los ojos. Te acercas a mí y me tomas de la mano. Tus sonrisas me pertenecen y tus labios dicen mi nombre.

Pero ese no es al universo en el que existimos. En este universo tú buscas su compañía, y tus ojos cambian en su presencia. Es su mano de la que te aferras mientras le sonríes y es su nombre el que escucho salir de tus labios.

Y así funciona nuestra realidad. En este estado de cosas me toco ser el que escribe.

09/06/11

Rostro

Esa cosa ha estado allí por casi una semana. Una figura en la ventana. No tiene mucha forma ni detalles. Parece un rostro humano presionado contra el vidrio y un torso con unos brazos delgados. No sé como llegó allí, ni sé como deshacerme de él.

Al principio creí que era una broma, un maniquí que alguien puso para asustarme. El problema es que cuando salí de la casa para quitarlo de la ventana, esa cosa no estaba. Grite pensando que quizás alguien lo saco y se escondió, pero nada. Entré nuevamente, volví a mi habitación y allí estaba. Una vez mas esa cosa contra la ventana, mirándome. No tenia pelo, ni ojos, ni si quiera una boca. Pero sé que giraba para observarme cuando entraba a mi pieza. Cuando me siento en el computador puedo sentir su mirada sin ojos en mi nuca. Pero al mirarlo esa cosa giraba la cabeza fingiendo mirar en otra dirección.

Durante el día no esta. Pero apenas comienza a bajar el sol, aparece.

Dos días atrás junte valor y me decidí a abrir la ventana. No pude, estaba atascada. Las manos de esa figura la empujan, y no me dejan abrirla. Pero pude ver de cerca su rostro. Tiene ojos y boca, están detrás de la piel y empujando para salir.

Me miro y me sonrió. Yo grite, por supuesto.

Sin pensarlo lance un golpe contra el vidrio. Sé que la fuerza era suficiente para romperlo. Pero no paso nada. El vidrio debió al menos agrietarse. Su sonrisa solo se hizo más grande y mas grande y mas grande. Creí que su cabeza se partiría a la mitad. Levanto las manos y comenzó a golpear la ventana. Se burlaba de mí. Y cada golpe era mas fuerte que el anterior. Hasta que una pequeña fisura apareció en el vidrio.
El terror se apodero de mí. No quería esa cosa esté dentro de mi habitación.
Corrí a buscar cinta adhesiva y comencé a cubrir la ventana. No pude mirarlo directamente, el miedo es terrible. Pero cuando mire su rostro, la imagen había cambiado.

Esa cosa estaba furiosa.

Su boca era un agujero lleno de dientes. La piel que cubría su boca se había roto y podía ver hasta su garganta. Un ruido sordo llenaba la habitación, y las gritas del vidrio comenzaron a avanzar rápidamente. Tire la cinta y la quite de la ventana. Y el ruido se detuvo, la piel se cerró sobre su boca, y comenzó a sonreír de nuevo. No puedo cubrir la ventana.

Ahora es de noche nuevamente y el ruido no ha vuelto. Ya no hay sonidos, ni grietas en el vidrio. Todo esta en silencio.
Casi puedo sentir sus manos tocando el respaldo de mi silla. Puedo escuchar su piel al estirarse cuando sonríe.

Me observa mientras escribo esto...

01/06/11

Agua celestial

Me gusta la lluvia. Tiene una habilidad casi purificadora. Capaz de llevarse sentimientos sin generar ninguno.

Y el agua que cae no me trae memorias. No recuerdo caminatas bajo la lluvia, ni despedidas en un día de invierno. No recuerdo danzar bajo ella, ni decirte adiós al atardecer. No hay imágenes de nosotros girando bajo la lluvia, ni del calor de tu cuerpo que intenta protegerse del frio. El ruido del agua sobre el tejado no me hace recordar noches pasadas ni despierta en mi emociones especiales. Es tan solo agua. Agua cayendo del cielo.

Respira profundo y siente que incluso el aire parece libre de penas.

Y mientras camino bajo ella, las memorias desaparecen. Y nada importa. No existe la prisa, pues llueve en todas partes. Y no importa el frio, pues pronto llegaré a mi destino.

Ni si quiera importa ese lugar. Podría caminar eternamente bajo el agua, intentando disfrutar esa capacidad de limpiar lo que algunos llamarían alma. Llévate los recuerdos y déjame como un lienzo listo para comenzar de nuevo.

Que al día siguiente el olor a tierra húmeda me llevará a los días de mi infancia.
Y podré comenzar de nuevo.

31/05/11

Motivo

De la nada me pregunté que era lo que me gustaba de ti. Y no pude mencionar una sola cosa en especial. Comencé a dudar el motivo, que alguna vez fue claro.
Mientras las dudas crecían sin respuestas, tú te alejabas de mí.

Dije tu nombre, sin saber por que.

Te volteaste y te vi sonreír.

Las dudas desaparecieron.

Promesas vacias

Dejaré que otros mientan, que yo no lo haré. No iré al fin del mundo por ti. No te regalaré estrellas que no me pertenecen, ni destruiré una flor, en un gesto obsoleto. No te haré dueña de mi mundo ni reina de mi tiempo. No correré con cada capricho, y tus ojos se llenaran de lágrimas por mi culpa. Y por sobre todo nunca te juraré amor eterno.

Pero no necesitamos ir lejos. No necesitas una estrella, ni una flor. No necesitas mi mundo, y mi tiempo no tiene valor. Hay cosas que valen la pena y lagrimas que deben ser liberadas. Y la eternidad es inútil, cuando el valor de todo esta en el cambio.

Necesitas que alguien esté contigo. Aquí y ahora. Que escuche en silencio, compartiendo fragmentos de tiempo. Compañía.

Y eso si puedo hacerlo.

20/05/11

La Mitad de la Verdad

No me culpes si solo te digo la mitad de la verdad; acepta que lo haga, pues podría no decir nada o contarte una mentira completa. Y no exijas la verdad completa como si de un intercambio se tratase, pues nunca yo nunca pedí de ti tal cosa.

No me digas que la mitad de la verdad es una mentira, pues la mitad de un objeto nunca ha sido su contrario. La mitad del día nunca ha sido la noche, la mitad del Sol nunca ha sido la Luna.

De ti no exijo la verdad completa. Es suficiente con que no me mientas. De la verdad completa tú eres responsable. Guarda silencio cuando no puedas responder ni con la mitad de la verdad.

Nunca te he mentido, ni lo haré. Pero tampoco te he dicho toda la verdad, que de mi mundo seré yo el único que conozca todos los secretos. Y del mismo modo, guardaré silencio antes de mentirte.

Hay cosas de ti que prefiero no saber y hay cosas de mí que prefiero que no sepas.
Si una mentira nos hace feliz la verdad puede ser olvidada.

Y todo esto es solo la mitad de la verdad.

18/05/11

In Extrema

La primera vez que nos veamos tú tendrás lágrimas en los ojos y yo trataré de parecer impasible. Aun así estaré tan triste como tu. No te pediré perdón, y aunque lo hiciera no lo aceptarías. Y tu no sabrás que decir, o no querrás decirlo todo. La tensión irá en aumento hasta ser insoportable, pero seguiremos viéndonos durante mucho tiempo.

Los primeros días de nuestra historia serán extraños. Nos parecerán diferentes y anhelaremos un tiempo remoto. Trataremos de recuperar lo que una vez fuimos y fracasaremos. Aun así trataremos de ignorar todo y parecer calmados. Será nuestra calma antes de la tormenta.

Con el tiempo, poco a poco nos acostumbraremos el uno al otro, y la compañía será una cosa de cada día. Tu rostro se habrá grabado en mi memoria y no te veras distinta cada mañana. Estaremos el uno para el otro y olvidaremos que ninguno es eterno.

Comenzaremos a salir juntos, a compartir momentos que guardaremos como tesoros. Compartiremos el espacio y nuestros mundos se conectaran en muchos puntos, pero sin mezclarse del todo. Estaremos tú y yo y lo demás no importará.

Luego empezaré a conocerte y cada detalle me parecerá perfecto. Me contarás de tu vida y yo te contaré de la mía. Buscaremos la compañía mutua y me deleitaré con tu imagen mientras escucho todo lo que quieras contarme. Tu voz me parecerá cada vez más hermosa, y tú me extrañaras cuando no esté cerca.

Los últimos días de nuestra historia inventaré nuevos motivos para acercarme a ti. Incluso los más ridículos servirán. Y tú notarás lo que hago, y aun así no te alejaras. Y el ver que no me rechazas me animará a continuar.

El último día que te vea me armaré de valor y caminaré a donde estés. Trataré de parecer interesante y buscaré tu mirada. Y tú sonreirás de una forma que nunca olvidaré, mientras conversamos por última vez.

Después te observaré desde la distancia, tratando de entender que es lo que tienes que me parece tan hermoso. No notaras mi presencia y el miedo me mantendrá alejado. No sabrás quien soy, ni te interesará saberlo.

Y será tu nombre lo único que recordaré antes de conocerte.

06/05/11

Caballero sin Armadura

En este mundo he visto mujeres medusa. Son aquellas cuya mirada puede petrificar. Ojos con un brillo mágico y un cabello hipnótico. No las mires a los ojos, que quedaras convertido en piedra, a merced de sus deseos. Buscaran tu mirada, y cuando te ven a los ojos te sonreirán. Tu reflejo en sus ojos te indicara que ya es demasiado tarde.

Conozco mujeres Sirena. Poseen una voz mágica, capaz de atraer a los desprevenidos. Te llamaran por tu nombre y hablaran de una manera hermosa. No dejes que la dulzura del sonido te haga caer en la trampa. Cuando te encuentres sonriendo ante cualquier palabra que digan sabrás que ya nada puedes hacer.

Existen mujeres Hechiceras. Sus conjuros son lentos, pero no por eso menos efectivos. Poco a poco te atraen, te atrapan con sus encantos. Su voz es peligrosa, al igual que sus gestos. No te darás cuenta cuando ya estés donde ellas quieren. A veces es mejor no resistirse.

También hay mujeres Elfo. Se mueven con delicadeza, y de un modo tan sutil y silencioso que a veces es imperceptible su presencia. Incluso su belleza puede pasar desapercibida para algunos, mas no para aquellos que saben mirar.

Y entre todas sobresale la mujer Quimera. Son las más peligrosas. Poseen las cualidades de las otras mujeres. Voz de Sirena, mirada de Medusa, el poder de una Hechicera y la gracia y belleza de una Elfa.

Y tú… tú eres una Quimera.

Me negaré a mirarte a los ojos, bajare la mirada. No escucharé tu voz y fingiré que me desagrada. No me acercaré y solo contemplaré tu belleza desde la distancia. No quiero caer en tus conjuros.

Y vuelves mi mundo una fantasía.

Utopia

Desaparezcamos del mundo sin dar aviso, y vamos a un lugar que no existe. Huye conmigo de este lugar que nos limita. Inventaremos una lengua nueva y cantaremos con ella una canción que nadie ha escrito. Gritaremos en silencio, y nuestras voces no serán escuchadas más que por nosotros. Y allí los sentimientos sin nombre tendrán nombre propio, y acudirán a nuestro llamado.

Ponte aquel vestido con su color infinito, que seremos los dueños de una utopía. Crearemos ciudades sin gente, regidas por leyes ignoradas. Crearemos una religión y seremos los dioses, olvidados por creyentes sin almas. Ven conmigo y desapareceremos en un mundo donde el desinterés es lo mas interesante. Donde el cielo y la tierra son un continuo, y nuestros nombres pierden significado.

Y en ese lugar seremos quienes nunca fuimos y aquellos que no quisimos ser. Los que fuimos ayer y los que seremos mañana. Y recuerda no soltar mi mano al volver a este mundo; lo siento, pero no podremos quedarnos para siempre.

Tendremos que cargar con la nostalgia de un lugar que nunca existió y las memorias de las hermosas canciones que nunca cantamos.

Y nunca nada volverá a ser lo mismo.

04/05/11

La puerta del ocaso

Muchas veces cerré esa puerta detrás de mí, pero nunca fue tan difícil como ahora. Pues esta es la última vez que la cerraré, y yo quedare del otro lado.

Aquella puerta separó nuestro mundo del mundo que dejábamos fuera. Me saludabas como acostumbrada a mi presencia. Días enteros juntos, y el amanecer reclamaba mi partida. Cuantas veces salí, con la promesa sin palabras de que volvería al día siguiente. Y tú parecías convencida de que aquel rito seria eterno. Una puerta que nunca tuvo un significado, representa ahora el fin de nuestro mundo.

Pues no existe un día sin atardecer, ni noche sin amanecer…

¡No me pidas que entre de nuevo, que es ahora tu mundo el que me parece extraño! Lo que vivimos queda, pero no esta representado por ningún espacio físico. Y no llores mujer, que te esfuerzas en solo mirar el ocaso, olvidando que el día fue maravilloso. Cúlpame, que no tengo defensa. No quiero repasar la historia, ni culparte a ti. Ignora los errores de ambos y déjame caminar hacia la salida.

No creas que es fácil. Luego de las últimas palabras, entre lágrimas y dolor, un simple trozo de madera se siente como una lapida; fría y pesada, poniendo fin a algo hermoso. Y con un leve crujido la puerta se cierra. Aun escucho tu llanto al otro lado, y ahí me quedo por un rato. Pero el sol ha bajado, el día termina y yo debo desaparecer.

¡No me pidas que entre de nuevo!

Aquella puerta volverá a abrirse. Y no será mi mano la que la empuje, ni mis pasos los que suenen. Y quizás tu sonrisa será diferente, y tu saludo será distinto. Disfrutaras cada día con él como si fuese el último.

Recuerda disfrutar el día y no llorar con el ocaso…

28/04/11

Palabras sin sonido

Por que existen cosas que no digo, así como cosas que digo cuando no debo. Y las palabras pierden su peso luego de ser repetidas una y otra vez. Aun así algunas son agradables al oído…

Y es tanto lo que me gustaría decir, tanto lo que me gustaría gritar, que las palabras se atascan en la garganta, para nunca salir. Silencios. De las ruidosas conversaciones puedo cansarme y terminar queriendo no decir nada, pero de los silencios no tengo el control. Y hace largo tiempo que deje de evitarlos. Si hay silencio en una conversación es por que no necesito decir más. Si no digo nada es por que quiero que así sea.

Y si no digo algo no es por que no lo sienta, o que no lo haya pensado. ¿Cuantas veces he sonreído mientras te miro? Deja de preguntar, pues sabes el motivo. Podría decirte que eres linda, que me gustas, que es agradable estar contigo. Todo es reemplazable con un gesto sincero. Y aunque las palabras pueden llegar a perder su sentido, un gesto no se perderá en el silencio.

Por que el silencio comunica mucho entre dos personas que se entienden.

Dualidad

Existe una parte de mí que no me gusta. Una parte que trato de ignorar, hacerla desaparecer en el fondo de… en el fondo de lo que creo que es mi persona. Es un “otro yo”, que poco le queda de “otro”.

Es aquella parte de mí que no disfruta de las cosas sencillas. Que busca la complejidad en las cosas hermosas. Y es la misma parte que sufre cuando cree encontrar verdades evidentes en un mundo práctico. Y vuelve a doler cuando todo se demuestra equivocado.

Es una parte de mi que siente nostalgia por lugares que nunca conoció, que extraña a personas que nunca existieron. Una parte de mí que quiere gritar en idiomas que no conozco y volver a lugares en los que nunca he estado. Que cree conocer mundos diferentes, realidades que no puedo ver y verdades que se escapan a todo conocimiento. Una parte de mí que siente pena por eventos que nunca sucedieron, y que lamenta decisiones que nunca tomé.

Y cuando esa parte gana la batalla me arrastra a ese fondo. Y me llena de esas emociones que no tienen sentido, me ciega de lo real y me hunde.

He intentado deshacerme de esa parte de varias formas. He intentado sacarla con gritos, casi complaciendo su gusto. He tratado de llorarla, creyendo que puede irse en las lágrimas. He tratado de plasmarla en palabras. He tratado de ignorar su voz, y me he sentido extraño.

Por que después de pasar tanto tiempo con alguien, terminamos acostumbrándonos, y la ausencia del otro nos pone tristes.

A veces dejo que esa parte haga lo que quiera.

Casi siempre termina escribiendo algo sin sentido…

13/04/11

Gato en el camino

Era una madrugada en un día de invierno. Espesa neblina y un frio que lastimaba. Cerca de las 5 am volvía a mi hogar. De donde venia, prefiero no recordar. Pero lo que nunca olvidare será ese extraño encuentro.

A medida que avanzaba comencé a escuchar el lamento. Un llanto no humano, que aun asi podía estremecer al reconocer en él la agonía. Poco a poco su silueta se hizo mas clara; a la orilla del camino, un gato. Claramente no estaba bien. La mitad inferior de su cuerpo estaba transformada en un trozo de cuero y sangre aplastada en el pavimento. La parte intacta de su cuerpo aun luchaba por escapar. Claramente no podía. Y el gemido se prolongaba.

No recuerdo cuanto tiempo presencie esa escena. Simplemente no podía despegar mi mirada de la de aquel gato. Y el gemido continuaba, junto con la lucha por alejarse del lugar. Y ninguno de los dos podía hacerlo. Y en su mirada había un deseo de vivir, y en la mía uno de acabar su sufrimiento.
Casi sin pensarlo levante mi pie sobre su cráneo. Dejarlo caer y acabar con el dolor sonaba fácil. Pero no lo fue. No fui capaz de hacerlo de ese modo. Me agaché y me acerque a él. Intente tocarlo, pero aun tenia fuerza para defenderse. Lo afirme del cuello, sin moverlo de su lugar. Quizás esa era la forma. También parecía fácil, ¿Qué tan difícil puede ser romper el cuello de un gato? Pues es difícil, no por la fuerza, si no por la voluntad de hacerlo. Nuevamente no pude.

Sin darme cuenta me encontraba llorando por un animal desconocido. Y sin darme cuenta mi mano comenzó a acariciar su cabeza. Poco a poco el gemido desapareció. Intentó ser reemplazado por un ronroneo que no sonó como tal. Un sonido que se apagó poco a poco, hasta que todos sus movimientos cesaron.

No hice nada más por aquel animal. Me levante y, con lágrimas en los ojos continúe mi camino. Lo que me quedaba de aquella noche se me fue pensando en aquel animal.

¿Que si aprendí algo de aquel gato? Que las cosas pasan sin un motivo especial. Y que todo dolor se hace más fácil con algo de compañía.
Y fue necesario que ese animal fuese atropellado para que yo viera algo tan evidente.

Bodega familiar

Caminaba nerviosamente hacia el fondo de esa bodega, cuando mi brazo rozó las oxidadas barras de su jaula. Para horror mío, esa cosa se despertó. Un frágil gemido desde la esquina más alejada. Esa prisión vieja y mal oliente, que había permanecido sin tocar por casi una década y que nos mantenía seguros del terror inimaginable que contenía.

Poco a poco el gemido se transformaba en palabras, entre el olor nauseabundo y el arrastre de cadenas, un sudor frio recorrió mi cuerpo. No debí venir aquí, debí quedarme afuera.

“Déjame salir… un ratito… por favor hermano!” su voz era casi humana.
Aguantando las lágrimas decidí ignorarla; eso no era mi hermana. “No enciendas la luz” me dije a mi mismo mientras me alejaba caminando.

Mientras la voz se hacia mas fuerte, la jaula comenzó a sacudirse, golpeando las paredes, moviendo toda la estructura de madera de la bodega que construimos para dejarla. “Como pueden hacerme esto, Hermano?”

Nunca me dijo “Hermano” cuando estuvo viva. Tomé la botella de vino que había venido a buscar y salí de aquel lugar.

Empujaba el pestillo de la puerta de la bodega, cuando me detuve un momento a escuchar el silencio dentro del lugar. Fue cuando oí un ruido que nunca había escuchado antes…

El de una jaula abriéndose.

05/04/11

No existes

Existimos cuando nuestra existencia es reconocida por otros. Estas cuando alguien sabe que existes. Y luego de recibir ese reconocimiento, el mundo puede desaparecer por completo…
No me importa lo que suceda con las calles que dejo a atrás, mientras tu sujetes mi mano mientras caminamos. No interesan los ruidos del mundo, mientras tu duermes con tu cabeza apoyada sobre mi hombro. Un mundo que me puedo perder cuando me pierdo en tu mirada. Por que nada importa cuando lo que importa existe.
Y aun así no me atrevo a reconocer tu existencia. No eres real pues tu simple existencia desvanecería mi mundo…
Me paseo intentando no ser notado, que mi presencia no atraiga tu mirada. No perderme en tus ojos, ni caer en un olvido.
No conocerte es la solución…

Fragmentos de alma

Eran noches frías de un invierno que se fue hace años. El calor de tu cuerpo dejaba fuera todo rastro del frío que intentaba alcanzarnos. Frente a frente, en una misma cama intentábamos dormir. En un juego de niños descoordinabas nuestra respiración; el aire que yo inspiraba era el que salía de tus pulmones, y viceversa. Y esa extraña conexión que sentíamos al hacerlo… eso nunca lo olvidé.
Existen quienes creen que cada vez que exhalamos, una parte de nuestra alma sale de nuestros cuerpos. Por suerte, recuperamos lo que perdemos al inhalar aquel aire de nuevo. Del mismo modo, los suspiros son intentos fallidos de nuestras almas de huir a aquel lugar que anhelan. Por eso suspiramos cuando pensamos en algún lugar, momento o persona que extrañamos.
Recuerdas esos juegos inocentes?
Creo que en aquellos días te quedaste con parte de mi alma…

Mal sueño

Nuevamente tuve ese sueño. Exactamente el mismo de la otra vez.

En medio de la noche entras a mi habitación. Te metes en mi cama y me buscas. Nos abrazamos y me besas. Luego duermes. No importa el mundo que queda afuera, ni las personas, ni el tiempo. No importa tu ayer ni el mio, tampoco nuestro futuro. Te tengo durmiendo entre mis brazos y eso es suficiente para mi. Siento el calor de tu cuerpo, tu respiración, la suavidad de tu piel. Y la paz en la que duermes es capaz de calmarme. Un lugar de paz en un mundo de caos. Genera en mí un deseo de quedarse en ese momento eterno.
Pero dentro de mi sueño sé que al despertar no estarás, que nunca estuviste. Y es en ese momento que un sueño se transforma en pesadilla. No por que no fue real, si no por que nunca sé si quisiera que lo fuera. Y la tormenta que desencadena en mi alma es una tortura, comparada con la calma que tu precencia producia.

Y cada vez que sueño contigo termino diciendo; odio esta maldita pesadilla…

17/01/11

Muebles viejos

De seguro que todos conocemos uno. Para algunas familias es un baúl, para otros una cómoda. Un armario, o un closet en una habitación vacía. No tiene nada especial ni fuera de lugar. La pintura esta descascarada en los bordes, y las manillas están un poco sueltas. El interior huele a polvo y la pintura es diferente a la de la habitación.

Te escondiste adentro una vez cuando eras niño, mientras jugabas a las escondidas.

Lamentablemente nadie te avisó que al salir estarías en otro mundo. No te preocupes, este mundo es exactamente igual al tuyo. Incluso las personas son iguales, no notaras la diferencia.

Pero en tu mundo original todos aun te extrañan.

El ruido del silencio

Todos han escuchado alguna vez ese timbre agudo y constante que suena en los lugares muy silenciosos. Te dirán que es una ilusión sensorial del sistema auditivo, que es el límite de la audición humana. Pero eso no es cierto. Al menos no del todo. Pues ese ruido es real y si es un limite, pero de algo mas.

Si eres paciente, y quizás con algo de suerte, serás capaz de escuchar más allá de ese ruido. Cerrar los ojos ayuda. Mezclado con ese ruido comenzaras a reconocer voces susurrando. No duran mucho, pues guardaran silencio rápidamente al saberse oídas. Y recuerda, nunca abras los ojos mientras los escuchas.

Con práctica serás capaz de encontrarlas y entender lo que dicen. Escucharas cosas del pasado, del presente y del futuro. Sin embargo, debes ser cuidadoso por que no existe una voz sin un cuerpo.

Y cuando comiences a notarlos, ellos comenzaran a notarte a ti.

14/01/11

Una de espejos...

Mi pieza era la que tenía ese mueble con espejos. Mis padres sabían que me daba miedo tenerlos, especialmente en la noche. Pero para los adultos todos es imaginación de niños.

Trataba de dormir con las luces encendidas. Pero cada noche ellos entraban y las apagaban cuando estaba durmiendo. Siempre lo hacían. Me despertaba, noche tras noche, rodeado de oscuridad y transpirando de miedo. Me quedaba totalmente quieto. No si quiera dejaba de mirar el techo de la habitación.

Segundos, minutos, pronto un par de horas habían pasado y yo aun estaba sin moverme ni respirar muy fuerte. Y el sol comenzaba a salir y mi cuerpo comenzaba a relajarse. A la luz del día, los espejos no son nada especial.

Un fin de semana mis padres tuvieron que salir algunos días. Decidieron que ya era lo suficientemente grande como para hacerme cargo de la casa, así que me quede solo. Luego de despedirme de ellos pasé el resto del día viendo televisión. Llegó la noche. Ya era tarde, apagué el televisor y camine a mí pieza, encendiendo todas las luces en el camino. Ni si quiera miré el espejo mientras me acostaba.

Me desperté un par de horas después, rodeado de oscuridad y transpirando de miedo. Ellos entraron y encendieron las luces mientras dormía otra vez.
Mis padres aun lo llaman imaginación de niños, y yo aun odio esos espejos.

10/12/10

Miedo Instintivo

Hoy en día el miedo es usado muchas veces para entretener. Películas, series y juegos en las que el protagonista se enfrenta a todo tipo de miedos. Monstruos, bestias, asesinos, pesadillas. Entre ellos, un personaje característico; una figura humana, de piel pálida, ojos oscuros y hundidos en un rostro alargado, con dientes afilados. Se mueve rápido en la oscuridad y nunca lo ves acercarse. Y esta figura aunque usada una y otra vez, sigue provocando cierto rechazo natural. Las características comunes de este personaje están impresas en nuestro inconsciente colectivo.

Muchas cosas nos provocan miedo de una manera natural. Son miedos que son comunes, que no necesitan ser reforzados para ser mantenidos. Muchas veces ni si quiera están relacionados con algún evento de nuestra vida. Miedo a las arañas, insectos, reptiles. Miedo a los truenos, al ruido de un viento fuerte. Miedo a la oscuridad, a las alturas, a los ruidos que no podemos determinar su origen. Temblores, tormentas. Son temores instintivos.

La mayoría de estos miedos son comunes en nuestra especie y se remontan a la época oscura de nuestros antepasados. Una época en al que el hombre debía temer a los depredadores. Arañas, insectos, serpientes significaban veneno, y una muerte dolorosa. La oscuridad ocultaba a diversas bestias que acechaban. Una caída de altura significaba un hueso roto, y con eso la incapacidad total.

¿Que pasó, en aquella época remota del ser humano que marcó en toda una especie un miedo instintivo, profundo y duradero frente a los seres humanoides de rostro pálido, ojos oscuros y hundidos en un rostro alargado?

Cuidado con la oscuridad…

06/12/10

De lluvia y polvo...

Soñé que llovía. Nubes negras cubrían el cielo y se vaciaban sobre las calles que se transformaban en ríos. Arrasaban con todo. Agua negra que irónicamente parece limpiar las ciudades. El agua llenaba las casas y arrastraba los cuerpos de los caídos. Truenos y relámpagos completaban el paisaje.

Cuando desperté el calor seguía como antes. Largos años de sequia destruyen la tierra. Hasta hace poco aun nos preocupábamos de enterrar a los muertos. Ahora solo los dejamos a la orilla del camino. Se secan, como momias del presente, manteniendo en sus rostros la ultima mueca de desesperación. Y uno sigue caminando…

La tierra se descascara bajo los pies de los caminantes. El polvo se eleva con cada paso arrastrado. Pero la promesa de agua, allá en algún lugar lejano invita a seguir caminando. Pero la voluntad por si sola no es suficiente…

La fuerza se va, los músculos se fatigan, la boca se seca. Las rodillas golpean el piso y el polvo se levanta. Seguir avanzando, arrastrándose. Lentamente perder la conciencia, y caer en un sueño.

Soñé que llovía…

28/11/10

Palabras sin sentido

Quisiera volver a aquella época en mi vida cuando la palabra “amor” poseía un solo y único significado. Incluso más atrás, cuando sentía que amar y ser correspondido era algo imposible para mí.

Creí conocer el amor, pero se me escapó. Creí volver a encontrarlo, pero lo deje ir. Otras veces ni si quiera intente invocarlo.

Y ahora, en tan poco tiempo, tantos eventos y sensaciones se mezclan. Ya no comprendo que significa el amor. Poco a poco la palabra pierde su sentido y se transforma solo en un conjunto de letras. Fácil de escribir, pero vacía. Al punto que cada uno le asigna un significado propio, que dependende de quien la escribe.

Y con que facilidad la escribimos. Como una palabra común, de uso corriente, nos hacemos cómplices de destruirla. Y con que facilidad la escribiste... Aunque aun tengo la esperanza de que no te refirieses a mí con ella. De verdad lo preferiría así…

Fue suficiente aquel reencuentro, aquella cita robada de otra época. Pero ya no pertenezco a tu mundo, ni tu pertenecerás al mío. Pues nunca será lo mismo, ni nunca será como yo quiero. Y la palabra “amor” ya no tendrá cabida entre nosotros…

A veces olvido que las palabras no tienen un significado mas allá del dado por el quien y el cuando. Que cada palabra significa lo que queremos, cuando queremos. Es lo mismo un “Te amo” en una pareja que se conoce durante una noche de festejos, que el “Te amo” que muchas veces no me atrevo ni me atreveré a decir.

Y es luego de escribir cosas así que me doy cuenta que divago sobre temas inútiles. Sobre cosas sin sentido, o con un sentido perdido. Y término llenando hojas con fragmentos de mi vida, que poco importan. Y todo termina con textos sobre muchas cosas y con textos sobre nada…

En el brillo de tus ojos

Tantas cosas que nuca me atreví a preguntarte, solo por el temor a acercarme a ti. Pero las preguntas permanecen, así como tu imagen en mis recuerdos…

¿Quien eras? De la nada vuelves a mis pensamientos, y vuelvo a preguntármelo. Conocí tu nombre, pero una palabra no puede abarcar tu persona. Incluso ahora se me hace difícil describir el motivo de aquella atracción que sentía por ti. Era quizás tu pelo, que suelto sobre tus hombros enmarcaba la belleza de tu rostro. O la forma en la que jugabas con el, de una forma coqueta y tímida a la vez. Lastima que preferías llevarlo amarrado. Tal vez tu sonrisa, amable, espontánea, capaz de transformar el ánimo de quienes te rodeaban. Tu forma de caminar, tus gestos. O tu voz, que sinceramente me encantaba. Y tú mirada…

¿Qué es lo que tanto me gustaba de ti? Pocas veces pude mirarte a los ojos. Y era muy difícil conversar contigo, pues tu sola presencia me ponía nervioso. Cuando hablaba contigo las ganas de decirte lo hermosa que eras se acumulaban en mi pecho. Sonreía como un tonto mientras me perdía en tu belleza. Y debía alejarme pues nunca ha sido mi intención hacer el ridículo. Pero en los pequeños instantes que nuestras miradas se encontraban creía ver algo más sobre ti. Y más me gustabas…
Recuerdo verte pasar, con tu pelo suelto al viento y una sonrisa, en una imagen que se quedaba conmigo durante horas. Me costaba mantener una apariencia de desinterés, y si nunca supiste cuanto me gustabas es por que lo hice bien.

¿Qué te gustaba de él? En verdad no me dolió ver que poco a poco comenzabas a interesarte en alguien. Era inevitable. Veía como tus miradas le pertenecían, aun cuando él no quisiera devolvértelas. Como tus ojos cambiaban de brillo en su presencia. También veía como buscabas su compañía, aunque él no lo notara. Pero yo si lo notaba.

¿Fue ese el motivo del cambio en tu mirada? Pude ver como su brillo comenzaba a ocultar una tristeza, que la sonrisa de tu rostro no era capaz de disimular. Tal vez nunca fue el motivo, ni nunca sufriste por un él. Quizás inventé todo como un escudo para mi cobardía, pero ahora ya nada importa…

No quise saber más de ti, pues tu sola presencia me producía dolor. Trataba de negarlo, pero no podía. ¿Habrás conseguido su amor? Preferiría no saberlo. Solo espero que aquel que tu corazón escogiese sepa apreciar lo hermosa que eres. Pues, aunque nunca lo supieras, una vez fuiste capas de enamorar a alguien sin siquiera saberlo…

He imaginado como hubiese sido si te hubiese confesado todo. He imaginado todas las formas posibles de tu negación, y he imaginado muchas otras con tu desprecio ante alguien que no te merece.

Pero tan solo una pregunta me gustaría haber dicho…

¿Que ocultas en el brillo de tus ojos?

02/10/10

La señal

... y será recordada como la fecha en que por primera vez supimos que no estamos solos en el universo. La señal en cuestión proviene de un sector no muy lejano de nuestra propia galaxia. Consiste en ondas de radio, lo que indica que su tecnología debió seguir patrones similares a la nuestra, sin poder determinar si es superior o no.
Luego de un análisis de 20 días logramos transformar los datos en información comprensible.
Con respecto al temor sobre sus motivos solo podemos indicar que no parecen tener malas intenciones. Entre los datos que nos han enviado aparecen esquemas sobre su forma física, composición química, estructura atómica, biología, cultura y mucho más. Al parecer su mayor intención es el intercambio cultural. Más prueba de esta intención es que incluso nos indican donde se ubica su planeta, junto con datos que facilitaran su ubicación:

- El planeta en cuestión gira en torno a una estrella única (no binaria) en un sector periférico de uno de los brazos de nuestra misma galaxia.
- Forma parte de un sistema junto con otros 7 objetos, de los cuales los más llamativos son dos gigantes gaseosos, teniendo un anillo el menor de ellos.
- Su planeta destaca por poseer un satélite natural de un tamaño inusual, en una relación de masas de 1:3.
- Es en posición el tercero contando desde su estrella hacia la periferia. Y la mayor parte de la superficie esta cubierta de agua, lo que le confiere una coloración azul.

Esta reunión tiene el objetivo de determinar si...


Reunion de las Grandes Naciones, Discurso de apertura (Fragmento).
Sede de Rag'tho, Sector Kaleth, 32 – 18 - 2687 A:G

30/09/10

Lagrimas en la lluvia

Apenas arrastrándose llegan al refugio. La avanzada ha sido un total fracaso.
- No te preocupes por mi… es grave y lo sé… Creí que mi muerte… seria algo más… algo más importante…
Un joven soldado mira a su compañero mientras este se ahoga en su propia sangre. Un proyectil ha perforado su pecho.
- Nunca… nunca le dije a nadie… pero tengo una esposa y un hijo… Me hubiese… gustado verlos una…
La frase nunca fue terminada. Ahora, el único hombre que queda, sucumbe ante la perdida total.
Un grito de rabia, que se transforma en un leve quejido. Un quejido que se transforma en llanto. Y las lágrimas comienzan a correr. Pero eso no importa, pues esta lloviendo, y las lágrimas no se ven en la lluvia.

El agua comienza a llenar la trinchera. Una sola figura sigue de pie…

El enemigo avanza sobre un campo de lodo y sangre. Aquella figura sigue en pie. Los rifles son cargados y apuntados…

Truenos…

20/09/10

Encuentros Casuales

Están sentados uno frente a otro en aquellos clásicos bancos de una alameda. No fue el destino quien los puso allí, fue solo las ganas de cada uno de descansar un rato. Ellos no se conocen y aun así comparten este momento o quizás, esta oportunidad.
Ella, una de esas chicas hermosas que no saben que lo son. O que se niegan a creerlo. Con su cabeza baja oculta una mirada calida y unos ojos que hablan sin palabras. Ahora, sentada en solitario busca dejar pasar el tiempo esperado algo que ni ella sabe que es...
Él, un hombre joven de aquellos que no destacan dentro de un grupo. No es que sea feo, es solo que siempre hay alguien más interesante que él. O varios. Tampoco le importa mucho, pues llamar la atención nunca ha sido agradable para él. Se aleja de las masas e intenta pasar desapercibido. Y es eso lo que hace en este instante, y en ese lugar...
Él la observa a ella. El tiempo que pasa observando a la gente le ha dado la capacidad de ver esa belleza que solo la mirada puede delatar. O al menos eso cree. Y piensa que la chica sentada frente a él es hermosa.
“Si tuviera algo que ofrecer, algo interesante que conversar me acercaría a ella. Lastima no soy de esa clase de hombres”, piensa él.
“Que tendrán las mujeres que son capaces de conseguir al hombre que quieran? Si fuera como ellas, aquel chico se acercaría y me hablaría de algo”, piensa ella.
Muchas veces él se ha preguntado si algo cambiaria si se atreviese a iniciar una conversación. Ella se pregunta que se sentirá ser mas linda y que un hombre crea que es hermosa.
“Que puedo perder? Al menos debo tratar una vez” piensa él mientras se levanta de la banca.
“Será que me va a hablar? Seria lindo si lo hiciera” piensa ella mientras levanta el rostro y se sienta mas derecha.
Y es en ese momento cuando aquel paso que debía ir hacia el frente sale hacia un costado.
“Que ridículo, ni que fuera un galán jugando a la historia de telenovela. Quizás cuantos hombres están interesados en ella. Las mujeres como ella nunca están solas. Debe estar esperando a alguien, o quizás...”. Se aleja del lugar, repitiéndose las mismas frases de siempre, los mismos argumentos. Murmurando sobre su mala suerte y sobre la suerte de otros.
“Por un momento creí que... No, esas cosas les pasan a las mujeres lindas. Y yo nunca he sido..." se dice ella mientras se sume en sus pensamientos y pasa el tiempo…

Son las 8:00 pm y ella aun esta sentada, esperando...

En algún lugar alguien dijo: “Disculpa, te puedo acompañar?” Pero no es aquí. No en este momento ni en este lugar. No salió de los labios de él, ni llegó a los oídos de ella. Al menos no en esta historia.
Y eso, es un mundo de diferencia...

08/08/10

Vision de Mundo

¿Cuánto mundo puede abarcar mi mirada?
Miro al horizonte y la imagen se pierde a la distancia. Miro a mi alrededor y edificios cubren el paisaje. Veo personas, veo acciones, pero no veo más que eso.
A la distancia un niño juega con su perro, inconcientes ambos del resto del mundo. Una mujer barre la calle, sin importarle que su trabajo sea inútil luego de un rato. Una pareja pasea de la mano, como si el mundo existiera solo para ellos.
Y así trato de cubrir todo el mundo con una sola mirada. Trato de comprender aquello que yace oculto, aquella verdad de la vida cotidiana. Y claramente es imposible. Veo personas, pero no veo personalidades. Veo casas, pero no veo familias. Veo mundo, pero veo solo aquel fragmento que se hace evidente. Y por más que se intente, nada mas se nos mostrara. Nuestra mirada simplemente no es suficiente.
¿Cuánto mundo puede abarcar tu mirada?
Puedo ver un mundo completo cuando te miro a los ojos. Puedo ver todo un universo dentro del brillo de tu mirada. Puedo perderme dentro de su belleza, dentro de su gracia.
No me pidas que te mire a los ojos, que cada vez que miro solo veo aquel mundo del que ya no soy parte, y del que nunca volveré a ser. No me pidas que te mire a los ojos, que cada vez que lo hago una parte de mi quiere volver allí. Y conciente de lo imposible, me siento como un hombre al que le muestran el paraíso, solo para negárselo luego, cayendo así en un infierno no de fuego, si no de desesperanza.
¿Cuanto mundo puede abarcar nuestra mirada?
Podemos ver todo un universo, solo basta con encontrar los ojos correctos…

31/07/10

De amor y locura...

Todos los días tratan de convencerme, pero no lo lograrán. Mas de 1 año llevo encerrado en este lugar, rodeado por gente que perdió la razón, por personas que se perdieron a si mismas o por aquellos que solo escaparon de la realidad por que no les gusto como era.
Pero yo no soy como ellos. Yo soy diferente…

¿Recuerdas la última vez que nos vimos? Tu mirada brillaba y tu cabello te cubría el rostro al moverse con el viento. Sonreías como siempre. Y yo veía tus labios moverse, pero no escuché todo lo que dijiste. Siempre tu sonrisa me hipnotizaba, tu mirada de ángel y tu voz suave eran simplemente hermosas. Solo recuerdo la ultima frase que dijiste: “Te estaré esperando mañana”. Diste la vuelta y caminaste. Largo rato te observé alejarte.
Pero ese mañana nunca llegó. No apareciste al día siguiente, ni al siguiente ni nunca. Desapareciste sin dejar rastro. Y fue cuando quise encontrarte que mi pesadilla comenzó…

Era yo el único que recordaba tu nombre. Era el único que tenia recuerdos de ti y era el único que te había visto. Desde que me dijiste aquella última frase desapareciste del mundo. Desapareciste de todo…

Al principio intentaron convencerme que todo fue mi imaginación. “Esquizofrenia” dijeron otros y me enviaron a una terapia. Durante algún tiempo logré convencerlos de que me mejoraba. Les decía que entendía que tú nunca exististe, que eras solo parte de mi imaginación. Espero que me perdones por decir eso. Sin embargo a veces olvidaba que debía fingir y pronunciaba tu nombre. Con el tiempo dejaron de creerme. Por supuesto, yo dejé de fingir.

¿Sabes que hacen con un hombre que habla sobre una mujer que nunca existió? ¿No es locura hablar sobre el amor que sentías por quien nunca conociste? ¿Cómo alguien puede amar a quien no conoce?

Así llegué a este lugar. Cuatro paredes, una cama y un escritorio. Una habitación que se llena de nuestros recuerdos. ¿Recuerdas como nos conocimos? Aquel parque y esa conversación. Recuerdo nuestra primera cita y la segunda… y la tercera. Recuerdo tu mirada cuando te pedí que fueras mi novia. Recuerdo aquella noche…

Aun tengo la esperanza de que un día volverás. Te dirán donde estoy y vendrás por mí. Nos reiremos al ver el rostro de todos aquellos que no me creyeron. Y comenzaremos una vida, de nuevo…
Sé que vendrás, pues sé que eres real. Te amaba, y el amor que sentía era verdadero, pues aun quema en mi pecho. Nadie puede amar a quien no conoce, y yo te conocía.
Por mientras, esperaré aquí. Escribiré todas nuestras memorias, sabiendo que existes mientras yo te recuerde…

Caminar mirando atras...

Creía que aquellas cosas que vivía y pasaba las dejaba atrás. Pensaba que lo pasado ya pasó, que el futuro aun no llega y que solo me quedaba el presente. Me invente la ilusión de que aquello que no veo, que trato de olvidar, que ignoro o trato de evitar no me afectaba.
Y como siempre, solo me engañaba…
Se transforma en un conocimiento básico, repetido pero nunca aprendido. Soy idiota.
Ya lo había dicho antes, parece ser mi cualidad.
No profundizare en el evento que inicio aquella cascada, pero la corriente que desencadeno no podré detenerla en mucho tiempo. Siempre me pasa, un pequeño gatillo dispara recuerdos, y cada recuerdo trae otros. Y el final siempre es el mismo; una ira súbita de corta duración, luego un intento fútil de auto convencerme de que no me afecta, que ya no me incumbe, y termina con el clásico sentimiento: fui un idiota.
Lo fui, lo soy y lo seguiré siendo.
¿Será cierto que algunas personas solo olvidan lo que ya no quieren recordar?
Entiendo que cada evento de nuestra vida es parte de nosotros, pero no me parece necesario recordarlos. Al menos no todos. Quizás soy el único que es capaz de atormentarse con le que fue o con lo que pudo ser.

Y lo peor de todo, los desencadenantes nunca saben que lo son. Aunque no debiesen saberlo, pues todo es solo culpa mía.

Siempre termino igual, escribiendo aquello que no era necesario escribir, aludiendo a personas que no lo verán o que no entenderán. Descargando en unas cuantas letras los sentimientos que se acumulan cuando se quedan sin espacio. Hasta que un próximo gesto, palabra, imagen o lo que sea los libere como una corriente nuevamente.

“El universo no gira en torno a uno”, es el único conocimiento máximo que siempre obtengo de estos momentos. “Pero el único universo que conozco es el mío”, es lo que yo le agrego. Así seguirá girando, sea o no yo el protagonista…

26/07/10

Con los ojos de un niño

Cuando éramos niños sabíamos que ellos estaban allí. La oscuridad era su lugar y el miedo su alimento. No entendíamos su naturaleza, ni nunca lo haremos. Nunca nadie nos hablo sobre ellos, y aun así sabíamos que existían, atormentándonos desde la oscuridad. Se ocultaban en los rincones, detrás de las puertas o las cortinas, bajo los muebles y lo peor, bajo la cama. Otras veces nos observaban desde la ventana.
Y aun sabiendo tan poco, teníamos muy claro que debíamos temerles. Nunca supimos como eran, más allá de simples suposiciones. De todos modos nunca quisimos mirarles a los ojos. Si es que tienen ojos.
Sobrevivir a su presencia cada noche era la única meta. Y cada noche sobrevivíamos pues conocíamos las reglas:

Cubrirse y esconderse. Si no los ves, ellos no te ven. Nos manteníamos ocultos bajo las sabanas durante largo rato. El poco aire se tornaba denso y desagradable, pero preferíamos permanecer así que arriesgarnos a verlos de pie al lado de la cama. Tampoco podíamos abrir un espacio para que entrara aire, pues por ese mismo espacio ellos podían meter su mano.
Silencio, no hagas ningún ruido. Incluso el quejido mas leve puede desencadenar un caos. Tratábamos de respirar lo más silenciosamente posible. Y ni hablar de llorar con ruido. El crujido de la cama al moverse uno un poco era motivo de preocupación. Era simple, el ruido les avisaba a ellos que estábamos allí.
Quieto, no te muevas. El movimiento atrae su atención. Los músculos tensos, fatigados pero completamente quietos. Un sudor frío nos cubría. Incluso respirar era difícil, más aun con el poco aire. No estirábamos las piernas, pues mientras menos espacio ocupábamos, mejor.
Solo la luz los mantiene lejos. Pero no cualquier luz. Las luces menores solo generaban más sombras, y las linternas no cubrían tu espalda. Eso solo empeoraba las cosas. Debían ser luces grandes, potentes. La perfecta era la luz principal de la habitación. No entendíamos que eran, pero sabíamos que la oscuridad era su lugar. Sin oscuridad no podían acercarse.

Con el pasar del tiempo comenzamos a perder el miedo. Comenzamos a dudar de su existencia y terminamos ignorándolos. Perdemos el miedo a la oscuridad y lo reemplazamos por otros miedos. Incluso nos engañamos y nos convencemos de que ellos nunca existieron… pero sabemos que no es así.

Aun hoy, de manera inconciente, en la oscuridad y soledad de la habitación tratamos de cubrirnos en la poca luz del monitor. Quizás nosotros ya no los veamos, pero ellos aun pueden vernos. Y ellos aun están ahí…

Trata de recordarlos, e intenta recuperar los ojos de un niño. Trata de recordar el terror que te producían e intenta no gritar cuando vuelvas a mirar a través de esos ojos. Pues ellos aun están ahí, esperando en la oscuridad…

09/07/10

Promesa al Mar

Eras la mujer más hermosa que existía en el mundo. Te conocí por casualidad, y por casualidad te parecí interesante. Largos ratos pasábamos hablando, conociéndonos y enamorándonos. 3 años duró nuestra relación, y más tiempo pudiese haber sido.

Y aunque finjo haberlo superado, la verdad es que el recuerdo aun me atormenta. Tu, con tu hermosa sonrisa insistías en que te acompañara. Era un sencillo viaje a la playa junto a algunas de tus amigas. Como siempre algo tenia yo que hacer, estudiar, preparar un trabajo. Siempre había un motivo que me impedía estar contigo cuanto hubiese querido. Y no, no era que no te quería, pues el amor que te tenia es lo mas grande que he sentido… y que jamás sentiré otra vez.

Era una tranquila playa, de esas que pocos conoces y que están siempre vacías. ¿Que podía salir mal en un paseo a la costa? Pues nada que uno quisiera imaginar. Aun así, eventos desafortunados pueden ocurrir. No he podido olvidar esa llamada. Era ya tarde, sonó mi celular y la voz de una de tus amigas me despertó. Entre llantos y sollozos me comunicó aquello que nadie quiere escuchar. Un accidente, un error, un desenlace fatal…

Te arrojaste a nadar, junto a tus amigas. Te divertías y te relajabas. No te diste cuenta que te alejabas demasiado de la orilla. ¿Cuantas veces me hiciste nadar hasta el límite de la zona permitida, solo por competir? Aun recuerdo que te parecía gracioso que yo me pusiera nervioso al ver la orilla tan lejana. Quizás si yo hubiese estado allí…

Una corriente, impredecible, te arrastro mas adentro de lo que esperabas. Aun tu gran habilidad para nadar fue insuficiente contra la fuerza del mar. Comenzaste a ahogarte. Gritaste por ayuda, pero de tus amigas ninguna podía ayudarte. Así, tus gritos de auxilio se mezclaban con los gritos de horror de ellas, perdiéndose ambos en el ruido del océano.

No sé cuanto duró tu lucha, ni cuanto tiempo sufriste. Pero algo sé, que a veces preferiría no saber…

Una de tus amigas me lo dijo, sin saber lo que eso provocaría en mí. Dentro de tu desesperación gritabas mi nombre. En tu agonía me llamabas…

Aun pienso que quizás en tus últimos momentos, mientras te hundías en el mar, mirabas hacia la superficie esperando que en cualquier instante mi mano se extendiera hacia ti y te salvara. ¿Como borrar la idea de que nada hubiese ocurrido si hubiese ido contigo? ¿Como no ligar eso a sentir que fue culpa mía? ¿Como puedo decir que te amaba, si cuando me necesitaste no estuve?

Solo una vez fui a la playa de aquel incidente. Solo una vez mire hacia el mar y solo una vez elevé mi voz hasta transformarla en un grito. Juré que te había amado con todo mi corazón…

Y también prometí que nunca más volvería a enamorarme…

24/06/08

Sobre los Encuentros (In)Esperados

Pensaba escribir sobre el inminente fin del mundo. Pensaba publicar algunos cuentos clásicos más. Pensaba escribir algo sobre lo extraño de los últimos días. Pero sucedió algo que no pensaba. Pensaba que nunca más te vería y pensaba que ya no pensaba más en ti…

¿Que extraña maquinaria mueve todos los caminos de todas las personas del mundo? Pues a mi me da igual. Fue, quizás tan solo una coincidencia. De hecho, fue solo una coincidencia. ¿Como podría imaginar que te vería una vez mas? De verdad que quería volver a encontrarte, pero para mi no era mas que una ilusión. Durante dos años no me atreví a verte. ¿Por que iba a cambiar en el último tiempo?

Pero sucedió. Pude verte una vez más. Y estas igual como te recuerdo. Esa mirada de ternura, ese rostro hermoso, esa voz. Eres linda, como siempre…

Me sentí como un idiota, como un hombre descubierto en una mentira. Mezcla de vergüenza y alegría. Me dijiste:

¿Te acuerdas de mí? Creí que ya me habías olvidado…

¡¿Como me dices eso?! Si supieras cuantas ganas tenía de verte una vez más. Si supieras cuanto me he acordado de ti todo este te tiempo, lo que sentia por ti, cuanto te extrañe. Si supieras cuan cobarde fui, y cuanto me arrepenti de serlo, y sentirme idiota. Si supieras…

Lamentablemente no lo sabrás. Como siempre mi temor me hará retirarme. Guardaré esto como un encuentro casual, sin importancia especial para mí… Serás una mas de todas aquellas niñas que me han gustado pero que nunca me he atrevido a decirlo. Una más de ese gran grupo.

Seguramente no te veré en mucho tiempo más. Quizás la caprichosa maquinaria del no-destino te ponga en mi camino una vez mas, y, como en esta oportunidad tan solo sepa verme estúpido…

¿Qué tan ridículo me hubiese visto confesándote mis sentimientos en ese momento?
De seguro te hubieses reído. O quizás solo me mirarías en silencio, dándome a entender que… que me veía ridículo. Quizás verme estúpido es una cualidad innata mía. Es solo mi naturaleza, así como quedarme con mis sentimientos guardados…

Aun así estoy contento de encontrarte una vez más. Tu rostro es mucho mas claro en mis recuerdos ahora. Tus lindos ojos se volverán más inolvidables aun. Fue, de verdad, uno de esos momentos de felicidad, que una vez que pasan queda la sensación que no fue bien aprovechado… Y ten la seguridad que existe alguien en este mundo que siente algo por ti, aunque tú no lo sepas…

Muchas veces me he preguntado si cambiaria algo si confesara mis sentimientos en el momento apropiado. Lo mas seguro una negativa, una disculpa por parte de ellas, frente a algo que solo es mi culpa. Y en el milagroso caso de ser bien recibido, ¿Que hacer?

El gran dilema mió es que no tengo nada que ofrecer. ¿Qué podría ofrecer a cambio de compañía? ¿Qué podría ofrecerle a cualquier niña a cambio de un poco de cariño? Nada, no tengo nada…

En realidad tengo algo. Tengo un montón de textos mal escritos, destinados a personas que nunca los leerán, expresando sentimientos que nunca debí dejar salir, diciendo las cosas que no me atrevo a decir en persona. De esos textos tengo varios…

¿A alguien le interesan?

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PD: Mientras escribía este texto ocurrió algo extraño: Me sentí como un idiota...

30/05/08

Sobre los Cuentos Clasicos

Rapunzel

Existió una vez una bella princesa de nombre Rapunzel. Además de ser la princesa mas linda del reino poseía una larga, larga cabellera. Pero esta hermosa princesa se encontraba encerrada en lo alto de una torre de marfil. La Reina se sentía celosa de la belleza de su hija y había decidido encerrarla.

Día a día Rapunzel se contentaba con observar el paisaje desde lo alto de su torre. Sin embargo lo que ella anhelaba era el amor. Y este no tardo en aparecer…

Todos los días un joven y apuesto príncipe la visitaba. Ella lo miraba desde arriba y él le hablaba desde el suelo.

Pero unas cuantas palabras todos los días no colmaban los corazones ardientes de ambos jóvenes. De algún modo debían de estar juntos.

-Rapunzel, utilicemos tus cabellos. Sácalos por la ventana y podré subir a donde estas tú.

- Lo haré, amado mío.- dijo Rapunzel, mientras extendía su larga cabellera, amarrada en una trenza por la ventana. Abajo, el príncipe la tomo y se preparó para subir, utilizándola como una soga.

Pero ocurrió lo evidente. La pobre princesita no pudo soportar el peso de su amado. Con un grito cayo por la ventana. El príncipe no podía creerlo, Su amada se encontraba ahora junto a él, pero ella no resistió el impacto de la caída y murió en sus brazos…

Y en contra de todo pronostico, el príncipe no se quedo por una eternidad a llorar la perdida. Simplemente oculto el cuerpo de Rapunzel en unos arbustos cercanos y se alejo en busca de alguna princesita que estuviese mas al alcance de la mano…

La Caperucita Roja

Hace mucho tiempo vivía en el bosque un pequeña niña que todos llamaban Caperucita Roja, por vestir siempre con esa prenda. Un día su madre le pidió si podía ir a visitar a la abuelita, al otro lado del bosque. Le entrego una gran cantidad de alimentos en una canasta.

-Lleva esto a tu abuelita, al otro lado del bosque. Pero ten cuidado hija mía, que el lobo puede estar esperando. Camina atenta y no te detengas por nada.

Con las recomendaciones de su madre, Caperucita Roja emprendió el camino. Al principio camino rápido, y atenta a todo su alrededor. Pero al rato se cansó y comenzó a caminar más lento. Luego toda precaución había sido olvidada. Cantaba alegremente mientras recogía algunas flores que le parecían lindas.

Su madre no la había advertido en vano. Desde las sombras acechaba el Lobo. Un animal astuto, y conciente de que ante él tenía comida fácil. Lentamente se acerco a Caperucita. Ella ni lo notó. Cuando se encontraba a menos de dos metros de distancia Caperucita lo vio. Pero ya era demasiado tarde. De un salto el Lobo cubrió la distancia faltante y con las fauces abiertas cayó sobre Caperucita. Nada pudo hacer la pequeña. Rápidamente el Lobo cerro su mandíbula, cortando la tierna garganta de la niña. Y que gran festín se dio…

En su casa, la madre aun espera que su pequeña niña regrese…


PD: Seguiré publicando Cuentos. Me quedan ideas para varios mas...

Sobre los Cuentos Clasicos

Rapunzel

Existió una vez una bella princesa de nombre Rapunzel. Además de ser la princesa mas linda del reino poseía una larga, larga cabellera. Pero esta hermosa princesa se encontraba encerrada en lo alto de una torre de marfil. La Reina se sentía celosa de la belleza de su hija y había decidido encerrarla.

Día a día Rapunzel se contentaba con observar el paisaje desde lo alto de su torre. Sin embargo lo que ella anhelaba era el amor. Y este no tardo en aparecer…

Todos los días un joven y apuesto príncipe la visitaba. Ella lo miraba desde arriba y él le hablaba desde el suelo.

Pero unas cuantas palabras todos los días no colmaban los corazones ardientes de ambos jóvenes. De algún modo debían de estar juntos.

-Rapunzel, utilicemos tus cabellos. Sácalos por la ventana y podré subir a donde estas tú.

- Lo haré, amado mío.- dijo Rapunzel, mientras extendía su larga cabellera, amarrada en una trenza por la ventana. Abajo, el príncipe la tomo y se preparó para subir, utilizándola como una soga.

Pero ocurrió lo evidente. La pobre princesita no pudo soportar el peso de su amado. Con un grito cayo por la ventana. El príncipe no podía creerlo, Su amada se encontraba ahora junto a él, pero ella no resistió el impacto de la caída y murió en sus brazos…

Y en contra de todo pronostico, el príncipe no se quedo por una eternidad a llorar la perdida. Simplemente oculto el cuerpo de Rapunzel en unos arbustos cercanos y se alejo en busca de alguna princesita que estuviese mas al alcance de la mano…

La Caperucita Roja

Hace mucho tiempo vivía en el bosque un pequeña niña que todos llamaban Caperucita Roja, por vestir siempre con esa prenda. Un día su madre le pidió si podía ir a visitar a la abuelita, al otro lado del bosque. Le entrego una gran cantidad de alimentos en una canasta.

-Lleva esto a tu abuelita, al otro lado del bosque. Pero ten cuidado hija mía, que el lobo puede estar esperando. Camina atenta y no te detengas por nada.

Con las recomendaciones de su madre, Caperucita Roja emprendió el camino. Al principio camino rápido, y atenta a todo su alrededor. Pero al rato se cansó y comenzó a caminar más lento. Luego toda precaución había sido olvidada. Cantaba alegremente mientras recogía algunas flores que le parecían lindas.

Su madre no la había advertido en vano. Desde las sombras acechaba el Lobo. Un animal astuto, y conciente de que ante él tenía comida fácil. Lentamente se acerco a Caperucita. Ella ni lo notó. Cuando se encontraba a menos de dos metros de distancia Caperucita lo vio. Pero ya era demasiado tarde. De un salto el Lobo cubrió la distancia faltante y con las fauces abiertas cayó sobre Caperucita. Nada pudo hacer la pequeña. Rápidamente el Lobo cerro su mandíbula, cortando la tierna garganta de la niña. Y que gran festín se dio…

En su casa, la madre aun espera que su pequeña niña regrese…


PD: Seguiré publicando Cuentos. Me quedan ideas para varios mas...